jueves, 17 de junio de 2010

Y surgió el amor

Muy buenas. Soy Pichadeperro, otra vez. Hoy os voy a contar lo que me pasó el otro día.
Estaba sentado en un banco, en el parque de mi barrio, y apareció un franchute que me dijo:
-Pardon monsieur. No se hablar muy bien su idioma y necesito de su ayuda, pues estoy necesitado.
-Dígame señor. Intentaré ayudarle en lo que pueda.
-¿Podria usted hacerme un pajote con la boca para yo, acto seguido, eyacularle en la cara?
-No podria, usted, haberse expresado mejor en mi amada lengua. Pero debo decirle que no puedo atender su necesidad, pues tengo una muela picada, y me doleria. Pero si, realmente, tiene una necesidad imperiosa, usted, podria fornicarme la nariz. No hay problema.
Y dicho y hecho. Me penetró la fosa izquierda en tres ocasiones, eyaculandome en la faz. Sólo las dos primeras utilizó lubricante.
La última, le pedí, que eyaculase dentro, por favor... y me llenó las fosas nasales de esperma.
Nos dimos los números de teléfono y juró llamarme.
Nos despedimos dándonos un beso en la boca, mientras le arrancaba los cojones con unas tenazas.
Han pasado, ya, tres dias y aún no me ha llamado. Todos los gabachos son iguales... se aprovechan de tí y luego te dejan tirado.

lunes, 7 de junio de 2010

Regusto a carroña

Buenas tardes, me llamo Pichadeperro Smith y soy un humilde servidor de su graciosa majestad imperial.
Estaba el otro día follandome a una perra que habia atropellado (y matado) un camión en la carretera, ademas tenia las tripas fuera y ya olia... cuando apareció la benemérita española.
El cabo benemérito se bajo del coche y me dijo:
-¡Pero qué está haciendo usted por dios! ¿No ve que somos muchos los zoofílicos-necrofilos y que está acaparando a la única perra muerta que hay a cien kilómetros a la redonda?
-Pues sí -respondí-, soy un desconsiderado. Usted perdone. Unanse a la fiesta por favor.
Y así, de esa manera, yo la seguí follando el chocho, mientras el cabo la daba por orto y el otro guardia civil se la metia en la boca (en la boca de la perra muerta).
No hay nada como compartir con unos buenos amigos.

Moraleja: no creo que nadie esté tan desquiciado como para sacar una moraleja de esta rayada. Que os den.